La Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) es la primera causa de ceguera en el mundo occidental en mayores de 65 años. Afecta al 2 % de los mayores de 55 años y esta incidencia se incrementa hasta casi el 12 % al superar los 80 años.

A causa del envejecimiento de la población se espera que su prevalencia se doble en las próximas décadas. Es por tanto comprensible la preocupación existente por la enfermedad en los grupos poblacionales a partir de una cierta edad.

 

Cuando hablamos de DMAE ¿De qué estamos hablando? , ¿En qué consiste esta Degeneración Macular?

DMAE Exudativa

Los Fotorreceptores son las células de la retina encargadas de captar los estímulos luminosos que nos llegan al ojo, activos por tanto durante una gran parte del día. Son células con una alta actividad metabólica que necesariamente generan una gran cantidad de productos de desecho que habrán de ser eliminados. Los mecanismos de “limpieza” funcionan óptimamente mientras somos jóvenes, pero con la edad se van deteriorando, hasta el punto que comienzan a aparecer acúmulos de estos productos de desecho. Estos depósitos producen, por un lado cambios anatómicos en la microestructura de la retina, y por otro un efecto tóxico sobre el tejido adyacente, siendo ambas la causa del deterioro funcional.

 

Si bien la edad es el principal responsable de la enfermedad, los factores genéticos y ambientales también son determinantes.

El factor ambiental mas importante es el tabaquismo. Fumar reduce la concentración de pigmento macular un 50 %. Tres estudios poblacionales han confirmado que el riesgo relativo de padecer la enfermedad en fumadores es 2.4 veces superior a no fumadores. Además si los fumadores son personas con predisposición genética su riesgo es 34 veces superior.

Otros factores ambientales con relación demostrada son la obesidad, una ingesta rica en grasas, y dietas pobres en antioxidantes.

 

Afortunadamente los actuales medios diagnósticos de que disponemos, como son Tomografía de Coherencia Óptica ( OCT ) , nos ayudarán a una detección mas temprana, tanto de la enfermedad como de sus complicaciones, permitiendo un tratamiento mas precoz en beneficio de una mayor efectividad.

 

La utilización intraocular de fármacos antiangiogénicos ha supuesto un antes y un después en el tratamiento de la DMAE, permitiendo a un amplio porcentaje de pacientes mantener controlada una enfermedad que, hasta hace no muchos años, conducía a la ceguera.